Una brisa fría inundaba el parque aquella noche, susurrando temor al oído de Elisa, quien volvía del trabajo luego de haber estado horas allí; estaba cansada de todo el abuso de su jefe, la carga excesiva de "pega" y la falta de insentivos económicos no ayudaban a levantar el ánimo ni pensar en la posibilidad de que la situación cambie.
Era imposible pensar en otra cosa, menos en un ambiente tan solitario y tenebroso.
Elisa no le habian advertido sobre lo interminable que se torna el parque durante la noche, como si fuese un laberinto fuera de esta dimensión sacado de una película de terror. Ella miraba la luna mientras caminaba, pues ya en el centro del parque, los faroles ya no entregaban luz.De repente, una silueta se comienza a dibujar sobre una banca del lugar. Era un hombre de buena apariencia, vestido con ropa formal, muy joven, como de unos 25 años. A Elisa le extrañó mucho su presencia, y como era muy curiosa le preguntó que hacía a esa hora sentado solo ahí. Él dirigió su mirada hacia ella; sus ojos mostraban nostalgia y un vacío en el corazón, como si se lo hubiesen arrancado. Una fría gota de nitrógeno se posa en el alma de la joven, un impulso magnético unio su cuerpo a la banca, y en un segundo ya estaba sentado junto a él.
Le inspiró tanta confianza que lo invito a un café, para charlar sobre la vida, le preocupaba que estubiese tan solo en el parque. Ninguna palabra salía de su boca, no respondía a la voz de Elisa.
Ella sacó una galleta de su bolso, que le sobró de la hora de colación y la puso sobre la mano izquierda de él, el cual la tomó y la puso entre sus dientes.
El hombre la miró y por fin emitió una palabra: "gracias".
-¿Quieres hablar de algo?¿Cómo te llamas?-preguntó ella.
-No tengo fuerzas para decirte algo interesante, me llamo Juan, pero eso ya no tiene importancia.
-Me llamo Elisa, mucho gusto...¿Porqué estas tan triste y solo? No pareces tan mal, podrias ganarte el corazón de cualquier chica en la ciudad. Vas a un antro y ya está.- cómo si lo conociera de toda la vida.
-No quiero conocer chicas, perdí el encanto y el interés.
La mirada de Elisa se fijó en los ojos del joven, no comprendía esa postura.
-¡Vamos, arriba el ánimo si tienes el cuero para ganarte hasta una cita a la cama!- le dió un ataque de risa.
-No comprendo tu interés por mí, no tengo nada que otorgar.
-Te equivocas, sino, no estaría sentada aquí contigo, algo me movio a estar aquí en este parque. Quizás hubiera tomado un taxi a casa, pero algo me indujo a caminar por este sendero y encontrarme ahora junto a ti.
Él comenzó a llorar de forma amarga.
-¿Qué te sucede?
-Es que has marcado tu destino junto al mío.
-¿A qué te refieres?- No entendía nada.
-Aceptaste el embrujo de mi amor incontrolable, ahora no podras salir nunca más de este oscuro y tenebroso parque, me acompañaras hasta que el destino nos extinga.
El joven que estaba esa noche ahí, habia dejado la faz de la tierra hace mucho, y nunca encontró un amor que perdurara en el tiempo, pues todas sus novias morían de una formna trágica antes de llegar a la cita en el parque.
Pasó mucho tiempo, en donde dicen algunas lenguas, que bajo la luz de plata, se puede ver a una pareja sentada en una banca del parque, envuelta en un suave viento que invita a repetir la historia.
Hay lugares que están plasmados de una energía especial. ¿Quién sabe donde la noche ha dejado su huella de misterio?





2 comentarios:
mmm que bonito...
escribes bien ... es entretenido agarrarle el hilo a la historia :P
se cuida joven ..
Gracias por firmar amigo chileno!!
Y gracias por tener el foro en los links ^^
Te pongo en los links del blog.
Un abrazo!
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